Songbook. Mujeres compositoras de tango: Desde los inicios hasta la actualidad

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Songbook Mujeres Compositoras Tango

El Songbook «Las mujeres compositoras del tango: Desde los inicios hasta la actualidad» es una recopilación de treinta y una canciones, que incluyen partituras y letras, creadas por artistas de diferentes épocas. Este libro publicado en el mes de julio 2022 surge de una investigación etnomusicológica que comenzó en 2019 y busca explorar los caminos y obras de las mujeres compositoras de tango desde principios del siglo XX hasta nuestros días.

Julia Winokur, música, docente y becaria del Conicet junto a Soledad Venegas, etnomusicóloga, flautista, docente e investigadora son la autoras del libro.  Ellas compartieron con  Tango21.info cómo llevaron adelante este proyecto, sus motivaciones, el proceso de investigación, asimismo los objetivos y metas de esta publicación. 

Las composiciones presentes en este libro son una prueba tangible de que hay una cantidad considerablemente mayor de compositoras y producciones de las que conocemos. Esto resalta la importancia de generar nuevas perspectivas narrativas en relación a la historia del tango, permitiendo así la reconstrucción de un diálogo intergeneracional entre las composiciones e investigaciones del pasado, presente y futuro.

¿Cuál fue la motivación inicial detrás de la creación del libro «El Songbook Mujeres compositoras de tango: Desde los inicios hasta la actualidad»?

Julia: La motivación inicial surgió hace muchos años, quizás antes de conocernos. Cuando éramos estudiantes y empezamos a tocar en nuestros primeros proyectos musicales notamos que casi no había registro de obras escritas por mujeres. En los programas de estudio del conservatorio la ausencia era total. Y algo similar ocurría en el repertorio de las orquestas que escuchábamos, en los discos, en las recopilaciones y en los cancioneros. Tampoco encontramos investigaciones académicas que aborden el tema de las compositoras mujeres de tango. Cuando nos conocimos, hablamos mucho de esto. Nos dimos cuenta de que compartíamos el amor por el tango y también estas inquietudes e incomodidades. Y sobre todo esta necesidad de investigar dónde estaban todas esas mujeres que fueron quedando al margen en la historia de la música.

¿Cómo fue el proceso de investigación para recopilar la información, la selección de criterios utilizados para incluir a las obras y mujeres compositoras en el libro? ¿Definieron una pauta específica que debían cumplir? ¿Ejes principales?

Julia: Fuimos afinando los criterios a medida que avanzábamos con la investigación. En líneas generales, privilegiamos obras que fueran inéditas, que no tuvieran grabaciones o que tuvieran muy pocas, obras que no estén en circulación y sean inconseguibles o difíciles de conseguir. También buscamos que las compositoras fueran también las autoras de la letra, lo que ocurre en casi todas las obras incluidas, salvo en algunas excepciones.

Decidimos unir compositoras antiguas con compositoras contemporáneas para recuperar ese puente generacional que muchas veces se percibe quebrado. De las compositoras contemporáneas, como había tanto material, pusimos como criterio para este volumen que tuvieran por lo menos diez años en la composición. También tuvimos en cuenta obras que hubieran ganado premios o menciones. Y por último, privilegiamos un criterio federal, buscando incluir obras de compositoras de diferentes provincias de nuestro país.

 ¿Podrían compartir algunas de las historias más destacadas de las mujeres compositoras de tango que se presentan en el libro? algún caso poco conocido que hayan descubierto durante el proceso de búsqueda e investigación.


Soledad: Un caso emblemático es el de Eloísa D’Herbil De Silva. Es la compositora más antigua incluida en el Songbook (de las que tenemos fecha de nacimiento aunque sea estimada, porque de algunas ni eso se conservó). Ella fue una pianista y compositora nacida en España y radicada en Argentina, que se cree que compuso más de cien obras, muchas de ellas tangos, pero de la cual no se conserva ninguna grabación. Por eso decidimos grabar el tango “Yo soy la rubia”, arreglado por la pianista Leda Torres e interpretado por Leda y Nazarena Cáceres.  

Leda Torres en piano y Nazarena Cáceres en voz interpretan “Yo soy la rubia”, de Eloisa D’Herbil De Silva (1842-1943)

¿Cuáles consideran que fueron algunos de los desafíos históricamente que tuvieron las compositoras en sus inicios al momento de crear, registrar e interpretar su obra en un género musical históricamente dominado por hombres donde la letrística tanguera tiene un punto de vista marcadamente masculino? ¿Hoy en día perciben que perduran alguno de estos obstáculos? 

Soledad: Las mujeres históricamente tuvieron que superar muchos desafíos para desempeñarse como músicas. En el pasado, resultaba absolutamente inconveniente, por ejemplo, que una mujer trabajase de noche en el mercado de la música. La historia de Paquita Bernardo, autora incluida en el Songbook, constituye un testimonio de los cambios en las representaciones de la vida laboral de la mujer artista. A principios de Siglo XX, la legislación vigente ordenaba a cualquier mujer joven a contar con la autorización de su marido o padre para ejercer laboralmente.

Ella iba a los cafés concerts a tocar su bandoneón siempre acompañada o con la autorización paterna. Este es solo un ejemplo, pero es interesante pensar cómo el hecho de indagar en el rol de la composición musical de las mujeres en un libro es una manera de ingresar también al mundo de las valoraciones sociales sobre el quehacer de las mujeres a nivel profesional en la historia argentina.

En cuanto a los obstáculos, creo que perduran algunos prejuicios vinculados a la idea de que las mujeres no tienen la misma capacidad que sus colegas masculinos. Actualmente ya no es tan explícito, a veces es solo una insinuación o algo quizás inconsciente, pero que igualmente sigue operando en algún nivel. No en todos los ámbitos ni con todos los colegas, pero tampoco se puede decir que sea algo erradicado.

¿Han encontrado en esta búsqueda obras inéditas de compositoras que no se hayan ejecutado, registrado o con muy poca circulación? 

Julia: Sí, hay algunos casos muy interesantes. Uno es el de Eloísa, al que se refirió Soledad anteriormente. Pero hay otras obras y autoras aún más desconocidas, por ejemplo: “Eterna duda”, de Isolina di Giovan Battista, “No ande con rodeos”, de Adela Trípoli, “El beso”, de Mary White o “Por qué soy reo”, de Herminia Velich. De algunas de estas obras no se conservó ningún registro y de sus compositoras se sabe poco o nada. Queda mucho por indagar aún.

¿Cómo ha sido la recepción del libro desde la publicación hasta ahora? ¿Han tenido alguna repercusión o reconocimiento destacado? 

Julia: La verdad es que hemos tenido muy buena repercusión entre colegas que se dedican a la música y también desde el mundo académico. Una de las alegrías más grandes que tuvimos fue cuando empezamos a recibir mensajes de profesores y profesoras de distintos ámbitos educativos, como la EMPA, el Manuel de Falla, la escuela de música de Escobar y algunas otras, que nos contaban que estaban incluyendo al Songbook en los programas de estudio. Eso fue muy importante para nosotras, casi que se sintió como una “misión cumplida”, porque significa que eso que nosotras vivimos cuando estudiamos, la sensación de que no existen las mujeres o de que no son importantes, no es lo mismo que van a vivir los y las estudiantes de ahora. Ese era básicamente nuestro objetivo.

¿Tienen pensado un volumen 2? ¿les quedó material fuera?

Soledad: Sí, estamos trabajando actualmente en eso. Nos quedó material y seguimos en la indagación por más. El volumen 2 no sólo está pensado sino que está en camino.

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