Un disco conceptual para repensar la cultura argentina desde el tango
Con más de dos décadas de trayectoria, diez discos editados y más de cuarenta giras internacionales, Otros Aires se consolidó como uno de los proyectos fundamentales para pensar el cruce entre tango y contemporaneidad en el siglo XXI.
Desde sus inicios entre Buenos Aires y Barcelona, la propuesta liderada por Miguel Di Genova supo ir más allá de la mera fusión con la electrónica para construir un universo propio, donde la narrativa, la imagen y la reflexión cultural ocupan un lugar central.
En diálogo con tango21.info, Di Genova reflexiona sobre la evolución del electrotango desde sus primeros cruces con la electrónica hasta su integración actual como parte del lenguaje del género. La entrevista recorre también el presente creativo de Otros Aires, marcado por el lanzamiento de TANGO MUNDI, un álbum conceptual que propone composiciones dedicadas a figuras clave de la cultura argentina, abordadas desde una mirada sonora no literal y con un fuerte componente narrativo.
Estas búsquedas artísticas se reflejan en sus próximas presentaciones en Buenos Aires: un concierto en La Carbonera, donde Otros Aires desplegará una puesta audiovisual que combina música, imágenes y breves relatos sobre los personajes del disco, y su participación en el Festival Electrotango, un espacio central para el encuentro entre distintas estéticas y generaciones del tango actual. Dos instancias para conocer en vivo una propuesta que, lejos de repetir fórmulas, continúa reformulando su relación con el tango.
Después de 22 años, 10 álbumes y 43 giras internacionales, ¿en qué etapa sentís que se encuentra el electrotango hoy? ¿Cómo ha cambiado tu forma de dialogar con las raíces del Tango desde aquel primer disco en 2004?»
En mi caso particular, siento que ya solté la temática de la yuxtaposición explícita entre esos dos universos contrapuestos —el tango tradicional y la electrónica— a partir del uso de samples de tango clásico. Me sigue pareciendo interesante, pero es un camino que ya transité mucho.
Creo que el electrotango ya fue aceptado como una parte del tango, como una ampliación del género. Al menos en el caso de Otros Aires, hoy no hay un gran conflicto con eso.
¿Cómo surgió la idea del álbum y por qué ahora? ¿Qué criterio usaste para elegir a estos personajes y qué te interesaba capturar de cada uno?
La idea del álbum surgió a partir de una conversación muy casual con una mujer francesa, de unos cuarenta años, muy culta, que había estudiado en La Sorbona. Estábamos charlando en una milonga y, en un comentario totalmente cotidiano, dijo algo como:
— No sé si tomar un gin tonic o un vino…
— La duda es uno de los nombres de la inteligencia —le dije yo, haciéndome el interesante.
Ella me miró, sonrió y respondió:
— ¡Qué buena frase!
— Borges… Jorge Luis Borges —le contesté, sonriendo como si hubiera dicho “Bond… James Bond”.
— ¿Quién es Borges? —me preguntó.
Ahí me di cuenta de una realidad bastante dura: para gran parte del mundo, especialmente para la gente menor de 50 años, Argentina es básicamente fútbol, tango (para quienes bailan) y un Papa. Y si bien todo eso es fantástico, no me gustó que sea solo eso. Nuestra cultura es muchísimo más vasta.
Y ahí apareció la pregunta inevitable: ¿qué hago yo al respecto?
¿Cuál fue el personaje que más te costó ‘musicalizar’ y por qué decidiste incluirlos en este formato de álbum conceptual en este momento de tu carrera?
Sábato. No sabía bien cuál podía ser la puerta de entrada. Leí mucho a Sábato en mi juventud; probablemente fue uno de los escritores que más me marcó. Pero cuando uno escribe una canción, tiene que convivir con ella durante mucho tiempo, porque la interpreta una y otra vez.
Por eso necesito que esa canción tenga alguna luz. No es algo que hago y queda ahí: es una compañera de viaje. Entonces decidí entrar por la parte más luminosa de Ernesto, que es cuando habla de Matilde. El tema se llama Matilde, y la verdad es que me gusta mucho cómo quedó.
Acerca de la presentación en La Carbonera ¿Cómo preparás esa puesta en escena para que el espectador sienta que está entrando en esas ‘pinturas’ de las que habla el disco? ¿Qué rol ocupa hoy lo visual en Otros Aires y cómo dialoga con la música en vivo?
Voy a tratar de no “explicar” los temas, pero sí hacer alguna mención breve sobre esa puerta de entrada a cada personaje. En el show van a aparecer cinco de los nueve personajes del disco.
En algunos casos habrá videos realizados con IA, pero todos son muy distintos entre sí. Solo en dos aparece la cara del personaje. El resto son videoartes más “tradicionales”, hechos con generadores, shaders y efectos de video, como se hacía —¿te acordás, hermano?— antes de la IA.
Hoy lo visual en Otros Aires no acompaña a la música: dialoga con ella. Es una capa narrativa más.

El Festival Electrotango reúne distintas generaciones y estéticas del género.Después de más de dos décadas al frente del proyecto,
¿qué te sigue motivando a volver al tango y qué te gustaría que el público se lleve de un concierto de Otros Aires hoy?
Más que “volver” al tango, siento que no puedo escapar de él. Ya no sé cómo hacer un tema que no tenga algún tipo de carácter tanguero. Creo que está en mi ADN.
Al mismo tiempo, de alguna manera, siempre estoy intentando cambiar al tango. Y lo más raro es que ni siquiera tengo una lucha interna con eso. Simplemente esa contradicción me representa al cien por ciento.





