La Andariega y el lenguaje milonguero del presente

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Luigi Coviello - Orquesta tipica Andariega

La Orquesta Típica Andariega acaba de lanzar su sexto álbum, Santo Milonguero, un manifiesto contemporáneo del tango bailable. Entrevistamos a su director, Luigi Coviello, para hablar sobre el proceso creativo, el equilibrio entre tradición y renovación, y el futuro del tango milonguero en las pistas de baile.

Tango 21:Santo Milonguero es su sexto álbum y está compuesto íntegramente por tangos nuevos y originales. ¿Cómo fue el proceso de composición y selección de los temas para éste disco?

Luigi Coviello: Exacto, es el sexto disco y es el segundo disco con composiciones originales. Andiamo, en los años 2013/2014, fue el primer disco con composiciones netamente mías. El presente es distinto a Andiamo, donde hice mi primer intento de usar el lenguaje musical del tango milonguero para arreglar nuevas composiciones, ya que en el último álbum logré un mejor resultado en el manejo de este lenguaje.

El desafío fue hacer un disco con nuevas composiciones sin salir del lenguaje milonguero. Haciendo un paralelo con el arte, sería utilizar el lenguaje del expresionismo y generar un cuadro nuevo.

La intención era no salir de éste lenguaje y al mismo tiempo generar algo nuevo. Prestando atención se escucharán en el disco muchas pequeñas referencias y citaciones: a Di Sarli, al estilo de Caló, de D’Arienzo; de hecho hay un tema, Jacarandá, que termina con una cita de D’Arienzo.

El texto de este tema se armó en la post-pandemia: habla del invierno que sacó los abrazos, de la pandemia que sacó la posibilidad de bailar y de la promesa de algún día “volver a milonguear”: allí mismo, la orquesta introduce una citación a de D’Arienzo al final del tema.

Una composición es para mi padre, que falleció hace tres años: habla de él y de el último paso que se da de la vida hacia la muerte.

Usé metáforas vinculadas al fútbol y parte de la melodía de “Viviani”, de Di Sarli, por ejemplo. Ya que “Viviani” es justo el nombre que dieron a la cancha de fútbol de Potenza donde yo nací y donde mi padre iba a la cancha todos los domingos de por medio, a ver a su equipo favorito.

El disco está lleno de este tipo de referencias, algunas más visibles, otras más escondidas.

Estadio Viviani – Potenza

Tango21: El álbum incluye títulos como “Siempre Boedo”, “Gira la milonga” y “Santo milonguero”. ¿Qué historias o inspiraciones hay detrás de éstos nombres y de las letras?

Luigi Coviello: “Siempre Boedo” se refiere a la idea de volver a un lugar hermoso que se encontró durante un viaje – volver y vivir siempre en aquel lugar. Es lo que me pasa un poco a mí con el tango.

Lo encontré en un viaje en Argentina y volví para quedarme cerca de él. Con la orquesta ensayamos en Boedo, por arriba de la calle Boedo: nuestra casa está ahí, en el barrio del tango. Con “Siempre Boedo” describo mi sentimiento con el tango, los momentos con la orquesta, acompañado por grandes músicos y el anhelo de que ésto pueda seguir siempre así… después, ¡quién sabe qué va a pasar! Lo bueno es mantener viva esta esperanza.

Gira la milonga” también es parte de la intención del disco – más allá de “Angiolino
dedicado a mi padre – de tematizar en los tangos la milonga, la vida milonguera.

La escena del lugar donde habita la historia, es la milonga: una mujer que espera la llegada de su bailarín preferido, su posible amor… historias que suceden en la milonga y el texto intenta contar esta historias, adonde los pasos de tangos y los giros de la milonga son las metáforas usada para narrar una historia de amor.

¡Música de y para la milonga,y ojalá que los TDJs pasen esta música!

Santo milonguero, da el nombre al disco y el tema empieza con la protagonista de la historia que reza a un “santo milonguero que no existe” o sea Pugliese.

Siempre me interesó esta transformación de la figura del maestro y su proceso de laica y simpática santificación.

Entonces pensé si Pugliese pudo llegar a ser un santo milonguero entonces lo pueden ser también sus colegas Di Sarli, Fresedo, D’arienzo, Calo y Troilo.

Este disco es un pequeño rezo musical dedicado a todos estos grandes maestros.

Santo Milonguero - Orquesta Típica Andariega

Tango21: ¿De qué manera buscan mantener el espíritu milonguero y bailable en composiciones completamente nuevas, y qué desafíos implica esto en comparación con versionar clásicos?

Luigi Coviello: Bien, lo que puedo hacer como compositor, es trazar las líneas principales de la música; como arreglador, darles contornos y definición. La textura final, la esencia, lo más difícil del trabajo está hecho por los músicos mismos que tienen que poner el tango y toda su experiencia tanguera.

Soy muy afortunado porque en este disco hay músicos que dominan su instrumento con excelencia y manejan muy bien el idioma del tango.

Mariano, por ejemplo, gran pianista y director de su Orquesta: “Sentimental y Canyengue”, escribe arreglos, estudia los distintos estilos y aporta con todo esto al momento de ejecutar la música escrita y más aún la música que no se puede escribir.

Marisol Martínez, la cantante, es muy hábil en el frasear dentro de la lógica de la orquesta del tango milonguero; lo mismo por Stine en el bandoneón y Gonza en el violín. Ambos se hicieron en la Orquesta Escuela Emilio Balcarce, se relacionaron con Víctor Lavallén y pudieron sacar de toda esta experiencia la esencia misma del tango.

De parte mía está la intención de crear nuevas composiciones que sean verdaderamente milongueras, pero ésto se puede lograr solo gracias a los músicos que me acompañan.

Tango21: La Andariega se caracteriza por tender un puente entre el tango tradicional de los años 40 y la energía de las nuevas generaciones. ¿Cómo definen hoy su identidad sonora y artística?

Luigi Coviello: Tender un puente que conecta a las orquestas de los 40 y la nueva generación simplemente es la metáfora de un hecho muy real: nosotros estamos llevando – de gira, con nuestros conciertos o grabando un disco – todo este lenguaje del pasado, lo estamos llevando al presente.

El mismo hecho de existir, de estar ahí, de mantener el lenguaje, es la concretización de ésta frase de ser el puente. O sea ser presente en la actualidad y llevar algo vivo ahora, algo que las nuevas generaciones o las generaciones que están bailando puedan ver y experimentar.

Tango21: ¿Perciben diferencias en la manera de bailar, escuchar o valorar el tango contemporáneo entre el público argentino y el europeo?

Luigi Coviello: Sí, hay muchas diferencias pero me limito en comentar un aspecto que puede ser el termómetro, evaluando cómo reacciona el público en Argentina o el público en Europa.

El termómetro es el no tango(o sea bailar música que no sea tango, pop por ejemplo). En Europa es mucho más aceptado bailar el no tango: la tanda de no tango, también en una milonga tradicional, es bien aceptada.

En Argentina no la veo en ningún lado. O sea, es muy difícil que de pronto en una milonga tradicional pongan Sting, ¿sí? Los milongueros se acercarían al DJ y le dirían: “Ésto no va.” Se acercarían al organizador y le dirían: “Mirá, que yo no pagué para ésto.


Éste termómetro marca la diferencia. En Europa la gente es más abierta a los experimentos. En mi opinión, es peligroso porque el público europeo puede que lo haga por ignorancia. No sabe lo lindo que es éste lenguaje, lo frágil que es e ignora su posibilidad de extinción. O sea, el tango milonguero tendría que estar protegido por el WWF, es un panda, hay que cuidarlo porque de pronto se puede bailar cualquier cosa.

Observamos un mix entre ignorancia y apertura mental. de otro lado, en Argentina la gente se ve más cercana a lo tradicional. Ésto crea el problema de que los mismos DJs ponen sólo orquestas de los 40, y los hay que omiten Biagi por ser “demasiado impredecible”.

Al final en las gira que hice me encontré con un público Europeo más abierto a lo nuevo, pero a veces demasiado abierto, y un público argentino más conservador, pero a veces demasiado conservador

O sea al final el tango contemporáneo por estas razones encuentra más aceptación en las milongas de Europa que en las milongas Argentinas.

Tango21: ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentás al componer y producir música de tango, desde la creación hasta la grabación final?

Luigi Coviello: Para mí, lo más difícil del proceso compositivo no es tanto componer letras o música, sino la producción misma: lograr que éstas instancias creativas se concreten. En ésto hay que agradecer mucho a los músicos que me acompañan.

En el último disco, en la mayoría de los temas, participaron 12 violines, 4 bandoneones, piano, contrabajo y cantante; Marisol hizo un trabajo increíble.

Entonces, lo difícil no es sólo componer y arreglar, sino lograr la producción final: la grabación, la edición, la mezcla, el mastering. Hacer discos es un desafío que implica un gran gasto de producción y de energía.

Tango21: ¿Cómo ven la evolución del tango contemporáneo y cuál creen que será el aporte de La Andariega en los próximos años?


Luigi Coviello: El tango contemporáneo es un mundo grande con muchas orquestas y agrupaciones que no sólo componen cosas nuevas, sino cambian y evolucionan el lenguaje, por ejemplo, Astillero. El tango contemporáneo es un lugar muy fértil.

En Buenos Aires está lleno de gente que puede y está haciendo esto. Diego Schisi, por ejemplo, Juan Pablo Navarro con su grupo, proponen transformaciones del lenguaje musical tanguero.

Como compositor y arreglador de La Andariega, no intento cambiar el lenguaje milonguero, sino busco estudiar y profundizarlo; y crear cosas nuevas dentro de ese lenguaje.

Siento que cuando llegue el fin de mi carrera musical, todavía no lo habré manejado en su total, porque es un lenguaje muy rico y complejo, con picos artísticos increíbles.

Mi tarea es profundizar este lenguaje contando nuevas historias, melodías, armonías y generar un poco de frescura dentro de un mundo donde se encuentran muchas veces valiosas desgrabaciones como espejo del pasado.


Un presente vibrante para un tango con historia
Con Santo Milonguero, Luigi Coviello y La Andariega reafirman que el tango no sólo vive en el pasado. Hay presente, hay identidad y hay compromiso con la pista. Y como el jacarandá, el tango milonguero – aunque haya inviernos duros – siempre vuelve a florecer.

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