Ciudad Baigón presenta «Instrucciones para sobrevivir en una pecera» en Galpón B

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Orquesta tipica Ciudad Baigón - Galpon B - Ruben PIneda
Orquesta tipica Ciudad Baigon

La Orquesta Típica Ciudad Baigón, fundada hace más de dos décadas, se ha consolidado como un proyecto de tango autogestionado y contemporáneo. Sus catorce integrantes –organizados como cooperativa y socios de su propio centro cultural, el Galpón B— lanzaron en 2024 su último disco, “Instrucciones para sobrevivir en una pecera” una obra conceptual que explora las sensaciones de soledad y encierro de la pospandemia, y que continúan presentando en vivo.

«En estos tiempos tan individualistas y cibernéticos —dicen desde la orquesta— creemos más que nunca en lo valioso del encuentro entre personas y en la música hecha por humanos».

Este viernes 1° de mayo, Día del Trabajador, tocan en su casa (Cochabamba 2536, 21 h). En esta entrevista, Hernán Cabrera habla del disco, la autogestión y el desafío de sostener un proyecto cooperativo en la actualidad argentina.


El disco se titula «Instrucciones para sobrevivir en una pecera». La prensa menciona que aborda el encierro y las crisis existenciales de la pospandemia. Pero me interesa saber: ¿quién o quiénes son los que están exactamente en esa pecera? ¿Somos nosotros, los artistas, o la sociedad en su conjunto?

Todos podemos sentirnos, siempre de formas diferentes, encerrados de alguna manera, tanto física como emocionalmente.

La pecera tiene, de algún modo, la forma que cada uno le dé.


Acerca de las letras, títulos como «Si Dios no es un Alien, no me interesa», «Prozac y Placebo se fueron al Río» o «La Culpa es un Chiste Malo» tienen una carga existencial muy específica. ¿Cómo se construyó ese universo desde la letrística? ¿Hubo un proceso de escritura colectivo o es una voz autoral tuya más solitaria?

Es una construcción colectiva en términos de mensaje, pero la realización siempre atraviesa un momento individual y muy personal.


¿Cómo fue el proceso de composición y arreglo para este nuevo álbum? ¿Nace todo de tu piano o hay una labor de orquestación colectiva donde la impronta de cada instrumentista modifica la canción final?

El proceso de composición es muy largo y tiene varias etapas.

Luego de una selección de bocetos junto a algunos compañeros, empiezo la etapa extensa de orquestación, que es en soledad.

Después presento el tema a la orquesta lo mejor escrito posible. A partir de ahí, cada integrante aporta lo propio según su rol; se deciden cambios en conjunto y se prueban ideas y variantes que van surgiendo.

El resultado final es colectivo y único, dependiendo de cómo lo interpretemos y del trabajo en conjunto. Eso es lo más valioso.

Escribir bien las notas es lo de menos.


Llevan casi veinte años funcionando como cooperativa. En el contexto económico actual de Argentina —con la cultura entre los sectores más golpeados— ¿qué significa hoy sostener un modelo así? ¿Cuáles son los límites concretos que esa estructura les impone?

El modelo de funcionamiento que tenemos es el único posible en este contexto, y también lo fue en otros momentos. Siempre fue complicado para nosotros y, más allá de contadas excepciones, nunca recibimos nada que no haya sido gestionado por nosotros mismos.

El mundo puede ser un lugar hostil para los artistas cuyo trabajo no ocupa un lugar dentro de la industria.

El límite no lo sé; quiero creer que está lejos.


La colaboración con el Indio Solari fue un punto de inflexión para la visibilidad de la banda. ¿Cómo llevan ese peso simbólico? ¿Hay algo de ese vínculo en el nuevo disco, aunque sea en espíritu?

No lo vivimos como un peso.
Fue un gesto hermoso del Indio que guardamos entre nuestros recuerdos más queridos.

Hernán Cabrera - Orquesta Tipica Ciudad Baigón - Galpón B  - Foto: Ruben Pineda

El tango actual tiene una escena muy activa en Buenos Aires, pero el mainstream cultural está en otro lado. ¿Cómo conviven con eso? ¿Lo sienten como un límite o como una ventaja estratégica?

No creo que sea una escena tan grande ni tan activa.

Creo que la industria, los “notables” de la cultura y las redes sociales se ocupan cada vez más de correr de sus vidrieras a las manifestaciones artísticas que no generan ingresos inmediatos y que requieren, por parte del público, un nivel de atención que no les conviene fomentar. Vaya uno a saber por qué.


¿Qué le falta al tango como género para tener el tipo de alcance que tiene el folklore o el rock nacional? ¿Es un problema de industria, de representación mediática, o hay algo estructural en el género mismo?

Es una mezcla de todo.

La mayoría de la gente sigue creyendo que el tango es la música de los años 40 y lo asocia a una estética que ya no despierta interés, salvo quizás en un turista hegemónico.

Hace muchos años que, tanto nosotros como otros grupos, intentamos abordar el tango desde una mirada nueva y contemporánea para que no muera. Evidentemente, estamos haciendo un pésimo trabajo.

Orquesta Tipica Ciudad Baigón - Galpón B - foto: Ruben Pineda

Presentan el disco el 1° de mayo, Día del Trabajador. En un país donde el músico independiente suele tener un trabajo precario e invisible, ¿tocar ese día en Galpón B es solo una fecha más o es una forma de decir que hacer arte también es laburar y resistir?

Nunca es solo una fecha más.

En esta ocasión coincidió que tocamos el Día del Trabajador. Nuestro trabajo como artistas tiene muchas particularidades, como también las tienen los demás trabajos, y creo que como sociedad estamos atravesando no solo una explotación desmedida, sino también un momento en el que el sentido de la vida pareciera reducirse a la acumulación de riqueza, como si fuera lo único que importara y para lo único que se debiera trabajar.

El capitalismo es una trampa: no solo ha generado la miseria de la mayoría de las personas, sino que también ha modificado el sentido de la propia experiencia humana, que no debería centrarse en la obtención de dinero, sino en la búsqueda de la belleza.

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