A una semana de la segunda edición de los Premios Tango Siglo XXI, conversamos con sus organizadores para reflexionar sobre el crecimiento del proyecto, el estado actual de la producción tanguera y los debates estéticos que atraviesan hoy a la escena.
Nacidos desde el periodismo especializado y la autogestión, los premios buscan construir un mapa posible del tango contemporáneo, registrando discos, tendencias, formatos y movimientos que muchas veces quedan fuera de los grandes circuitos institucionales. En esta entrevista, Andrés Valenzuela y Nacho Villabona hablan sobre el aumento de producciones relevadas, las nuevas categorías incorporadas este año, las discusiones internas del jurado y el impacto que la premiación empieza a tener dentro y fuera del ambiente tanguero.
También aparecen preguntas inevitables: cómo producir tango en un contexto económico adverso, qué lugar ocupan hoy las nuevas tendencias y de qué manera se redefine constantemente la identidad del género en pleno siglo XXI.
Balance entre ediciones
La primera edición tuvo algo de gesto fundacional: una premiación hecha desde la prensa especializada, no desde instituciones históricas del tango. ¿Qué sienten qué cambió entre aquella primera experiencia y esta segunda edición?
Andres Valenzuela: Me parece que de la primera edición a la segunda lo que hay es mucha más experiencia, mucha más solidez y también más tranquilidad. En la primera edición éramos un equipo que se estaba conociendo, que estaba viendo qué podía aportar realmente cada uno, y para esta edición nos conocemos mucho más.
Sabemos desde el minuto cero que podemos recostarnos en los demás cuando haga falta, y la verdad es que hizo falta. Fue un año muy intenso y muy exigente en muchos aspectos, tanto por el contexto como por cuestiones personales.
En ese sentido, nos encontramos con un grupo mucho más sólido, eso desde lo estrictamente personal. Y después, en el universo del tango, me parece que nos encontramos con un ambiente que entiende bastante mejor qué es lo que hacemos, por qué lo hacemos, cómo funcionamos y qué pueden aportar los Premios Tango Siglo XXI al circuito.
Datos duros y economía de la escena
El año pasado hablábamos de 106 discos. Ahora son 187. ¿Eso refleja un crecimiento real de la producción tanguera o simplemente están llegando mejor al material que siempre existió? ¿Notan algún corrimiento en los formatos de edición (más EPs que álbumes, más vivo que estudio, más streaming que físico)?
Nacho Villabona: Este año tenemos más discos en el listado, es cierto. Yo creo que, por un lado, tenemos más llegada al material, estamos más atentos a lo que va saliendo y notamos mucha más presencia —o detectamos de alguna manera más presencia— de discos editados en otros lados. En un momento frenamos también con la inclusión de discos porque, por ejemplo, en Uruguay había muchos más discos que no incluimos.
Bueno, no tenemos todavía una decisión tomada sobre qué hacer con los discos que se editan afuera, si hacer categorías especiales o qué. Por el momento los incluimos con el resto de los discos, pero si vamos a hacer un relevamiento a nivel global, la verdad es que se nos va a ir de las manos realmente.
Por otro lado, sí estuvimos más atentos a los discos en plataformas como Spotify o Bandcamp, detectando discos a través del género e incluyéndolos. Notamos más producción de discos instrumentales, por ejemplo, y de discos que recrean repertorio tradicional.
Me parece que hay mucho material que se graba por la necesidad de los músicos de tener algo para mostrar a la hora de tocar en vivo y de ser contratados en milongas, lugares y festivales.
Detecto material que tiene más que ver con eso que con un proyecto artístico personal y con una visión propia del tango que merezca ser plasmada en un disco.
Esto quizás no sea muy simpático decirlo, pero yo detecto bastante material en ese plano. También hay más músicos que nos hacen llegar sus materiales porque los premios se hicieron más conocidos.
Me cuesta pensar si el año pasado la cantidad de material fue la misma. El número es subjetivo de alguna manera, no es algo que podamos cerrar del todo por todas estas razones que estoy diciendo, y seguramente haya más discos que nosotros no detectamos.
Me cuesta saber si realmente hubo más producción o si el año pasado ya existía una producción similar. Entiendo que analizar períodos cortos es difícil; no creo que haya que analizar año por año y compararlo así directamente, sino tomar períodos más largos para pensar una escena.
Impacto del contexto político-económico
El contexto argentino de los últimos tiempos ha golpeado duro a la cultura autogestiva. ¿Cómo afecta eso a la producción tanguera que están relevando y al propio proyecto de los Premios Tango Siglo XXI?
Andrés Valenzuela: Es difícil pensar cómo afecta el contexto a la producción tanguera, porque al mismo tiempo que hay una crisis galopante también tenemos un número exorbitante de discos. ¿A qué tenemos que atribuirlo? ¿A que se grabó durante distintos años y recién ahora se pudieron mezclar o masterizar? ¿A que, pese a todo, los artistas producen? ¿A que realmente se abarataron mucho los costos de producción en estudios propios y eso facilita que se produzca? ¿A que algunos grupos necesitan tener un disco para salir a buscar trabajo?. Bueno, no sé, son preguntas que nos hacemos.
En cuanto al proyecto nuestro, a los propios premios, la verdad es que, como gran parte de la escena autogestiva, hacemos de la carencia virtud y creatividad. Entonces, con los recursos que tuvimos, supimos resolver —también gracias al conocimiento y a la experiencia del año pasado— qué cosas priorizar y cuáles no.
Por suerte también contamos con algunos auspiciantes que decidieron apostar por nosotros, no solo con canjes sino también con dinero que ayudó a pagar muchas cuentas. Si bien no fueron sumas astronómicas ni nada con lo cual uno pueda decir “con esto organizo la entrega de los Oscars”, la verdad es que fue una ayuda muy importante que permitió cubrir los gastos dignamente.
Taxonomía, debates internos y tendencias emergentes
Las categorías (Orquesta Instrumental, Tango Milonguero, Tango Criollo, Nuevas Tendencias, Electrotango, etc.) construyen una taxonomía muy específica del género. ¿Quién define esos límites? ¿Hubo debates internos sobre si un disco iba a «Tango Fusión» o a «Nuevas Tendencias»? ¿Pueden compartir algún caso borde que haya generado polémica en el jurado, y qué tendencias emergentes reflejan esas discusiones?
Nacho Villabona: Yo estoy a cargo de coordinar el jurado de preselección. Las categorías me parece que tienen dos ejes: por un lado, los formatos y, por otro lado, los estilos.
Las categorías salen de un trabajo que hizo la ACIT durante la pandemia. La Asociación de Intérpretes y Compositores de Tango armó un canal de YouTube y fue sistematizando videos en listas, agrupándolos por géneros. De alguna manera establecieron un mapa para mostrarle a alguien que no conoce demasiado cuáles son los estilos del tango contemporáneo.
Ahí aparecían categorías como nuevo tango criollo, cantores y cantoras, orquestas de concierto, tango milonguero, nuevas tendencias y nuevo tango canción.
El canal se llama Sonido Tango y realmente está muy recomendable. En su momento sirvió para que muchos músicos pudieran enfocarse en algo durante la pandemia. Nosotros tomamos esa base porque consideramos que los mismos músicos le están poniendo nombre a lo que venían haciendo. Había un consenso implícito ahí.
Después, con el universo de discos, nos damos cuenta de que hay muchos discos instrumentales de cámara, otros que son orquestas de concierto y otros claramente milongueros. Entonces ahí también dividimos bastante por formato.
Por otro lado está la categoría de nuevas tendencias, que tiene más que ver con un tango nacido propiamente en el siglo XXI, con corrientes más rupturistas que vienen, por ejemplo, por un lado de Fernández Fierro y por otro de Astillero, como para nombrar dos universos.
Y ahí aparecen las discusiones internas. Porque un disco puede ser de cámara por formato —por ejemplo, un dúo o un trío— y también pertenecer a nuevas tendencias.
Hay casos concretos. Por ejemplo, el disco del Dúo Tello – Echeveste quedó nominado como mejor disco de nuevas tendencias, aunque tranquilamente podría haber estado en disco de cámara.
Lo mismo pasa con algunas grandes orquestas. Ahí entra en juego qué es lo que cada jurado privilegia subjetivamente.
Yo, como encargado, hago una propuesta inicial sobre en qué categorías podrían entrar los discos, y después cada jurado decide subjetivamente qué priorizar.
Hubo una discusión puntual con el disco de La Misteriosa Buenos Aires, que finalmente quedó como mejor disco milonguero. Muchos considerábamos —yo incluido— que también podía ser votado como mejor disco de tango canción, porque con sus temas generan un corpus de tango nuevo muy importante.
Si bien muchos tangos tienen una impronta milonguera, son canciones con letras, temáticas, tonos y colores muy diversos. Cada uno de esos tangos podría ser interpretado con arreglos no necesariamente milongueros.
Ese es un ejemplo claro de las discusiones que se dan.
El año pasado, otro caso fue el disco de Natalia Lagos. Algunos lo votaron como mejor disco de cantora solista y otros como nuevas tendencias o tango fusión.
Como los votos quedaron repartidos, no terminó nominado en ninguna categoría porque no alcanzó la cantidad suficiente en ninguna de ellas.
Este año lo que hicimos fue sumar los votos de discos que aparecían en distintas categorías y dejarlos nominados, en todo caso, en aquella donde había mayor consenso.
Otra discusión que reflejó movimientos de la escena tuvo que ver con la categoría de tango fusión.
El año pasado hubo varios discos que mezclaban tango con rock, con formaciones que incluían batería y una intención claramente rockera, aunque manteniendo algún pulso tanguero. Este año eso prácticamente no apareció.
Por mi parte, noté más producción de tangos instrumentales ligados a la tradición, ligados a repertorios tradicionales, quizás con un toque actual, pero menos desarrollo dentro del tango de nuevas tendencias o más rupturista.
Categorías nuevas: Disco en Vivo e Invocación
Esta edición incorporaron dos categorías nuevas: «Disco en Vivo» e «Invocación» (relectura). ¿Cómo surgieron y qué necesidad de la producción 2025 vienen a responder?
Nacho Villabona: Los discos en vivo: notamos que hay más discos en vivo y por eso armamos esa categoría. Detectamos varios discos en vivo importantes e interesantes. Algunos reflejan aniversarios redondos de determinadas bandas, como por ejemplo Quiero 24 o Tanghetto, que por sus 20 años deciden lanzar un disco en vivo.
Me parece que esto también tiene que ver con las condiciones objetivas de producción. Tal vez grabar un buen concierto, montar un estudio móvil y registrar ese concierto sea mucho más barato que grabar un disco en estudio. Entonces es una opción que los músicos están tomando como válida para dejar plasmado su material.
Esto tiene que ver con cómo va cambiando la producción y también con las nuevas categorías. También notamos —el año pasado ya lo habíamos visto, aunque no lo habíamos plasmado en una categoría— muchos discos que tienen como objetivo rendir tributo a determinado artista, legado, compositor, intérprete o autor. Estos discos que nosotros llamamos “Invocación”, aunque tranquilamente podrían llamarse “Evocación” o “Disco Tributo”.
Como había muchos y varios con muy buena calidad, merecedores de tener un espacio propio, decidimos incluir estas dos categorías. De la misma manera, tal vez podríamos haber incluido alguna otra categoría. Esto tiene que ver con la flexibilidad del jurado de preselección y con tratar de detectar qué cosas nuevas se van sumando, para que las categorías no sean estancas y siempre iguales.
Sí hay una intención de ir renovando y de que el mapa que se genera con las categorías dé cuenta, de alguna manera, de por dónde va pasando el tango.
Interpelación al periodismo vs. apropiación de los músicos
El año pasado decían que estos premios interpelaban más al periodismo que a los propios músicos. ¿Eso sigue siendo así o la balanza se corrió hacia los artistas? ¿Los músicos empezaron a usar el premio como herramienta de difusión?
Andrés Valenzuela: Los premios ya interpelaban a los músicos. Lo que quizás sucedía era que todavía no terminaban de entenderlos. Me parece que este año los artistas se sintieron mucho más interpelados. De hecho, una buena señal es que durante todo el año estuvimos recibiendo avisos de discos que iban saliendo para ser considerados, así que estuvieron mucho más pendientes.
También notamos que algunos músicos empiezan a usar el premio como chapa o como herramienta de difusión, contando que fueron nominados o incluso que ganaron.
Impacto fuera del circuito tanguero
¿Lograron impacto en medios o espacios no especializados? ¿Pueden señalar algún disco nominado o ganador del año pasado que haya tenido un cambio visible (más prensa, más fechas, más ventas) después del premio?
Andrés Valenzuela: La verdad es que medir las ventas, en un contexto donde los discos ya no venden sino que miden reproducciones y donde todos los artistas se esfuerzan constantemente por tener fechas porque de eso viven, es bastante difícil. Entonces cuesta medir si el premio impactó o no concretamente.
Sí apareció mencionado en muchas notas. Pienso rápidamente, por ejemplo, en las de Noelia Sinkunas, que suelen señalar los premios obtenidos y demás. Así que el impacto, más allá de los medios especializados, viene siendo muy satisfactorio.
¿Qué le falta todavía a los Premios Tango Siglo XXI para ser lo que quieren ser?
Creo que les falta trayectoria, les falta tiempo, les falta rodaje. Que vayan pasando las ediciones y que lentamente se incorporen al calendario de cosas importantes ue tiene el tango, que por suerte son muchas.
Yo creo que con los años se van a ir convirtiendo en una referencia no solo de la producción discográfica sino de la producción tanguera en general. Pero bueno, eso lleva tiempo, lleva trabajo y estamos en ese camino.
Así que vamos por ahí.




