Sol Orozco, directora del Garufa Tango Fest: «Generar puentes entre la primera era de oro del tango y las nuevas generaciones es parte de nuestro trabajo»

En una ciudad como Buenos Aires, donde el tango late en cada esquina y convive con una oferta interminable de milongas y festivales, surge una pregunta inevitable: ¿cómo renovar un género tan arraigado sin perder su esencia? Esa inquietud, nacida en una discusión de amigos —según cuenta Sol Orozco— fue la semilla del Garufa Tango Fest, un espacio que se propone algo más que bailar: tender puentes entre la época de oro del 2×4 y las nuevas expresiones artísticas que hoy lo mantienen en movimiento.

Con una programación que combina concierto, milonga, fiesta y experiencia multisensorial, el Garufa Tango Fest apuesta a ampliar los márgenes de circulación del tango contemporáneo sin perder de vista su raíz social.

El sábado 21 de marzo, el festival regresa a la escena porteña con “La Maratón”, una edición que promete concentrar en ocho horas de música y baile la vitalidad de un género en permanente ebullición. Será en Atroden Club (Perú 571, San Telmo) y reunirá a más de 50 artistas en una programación que va desde guitarras gardelianas hasta tango electrónico y fusión.

En esta entrevista, Sol Orozco reflexiona sobre el estado actual del tango, los desafíos de la gestión independiente y el rol de los festivales como espacios de resistencia, creación y proyección hacia el futuro.


Origen y visión del festival

El Garufa Tango Fest propone reunir artistas tradicionales y contemporáneos dentro de una misma experiencia cultural. ¿Cómo surgió la idea de crear un espacio donde estos lenguajes del tango dialoguen entre sí?

La idea de crear un espacio donde puedan dialogar artistas tradicionales y contemporáneos surgió en realidad de una discusión entre amigos en los que no podían ponerse de acuerdo si realmente el tango seguía vivo o no, y si podía hacerse algo mejor o si podía lograrse de nuevo una era de oro en el tango.

Tras la discusión yo planteé que era parte de nuestro trabajo como partícipes de la movida tanguera generar puentes, sobre todo como profesionales, entre los artistas contemporáneos y la música tradicional o la primera era de oro del tango.

Pero en realidad esta idea surgió de una conversación de borrachos y una discusión entre si existe realmente una nueva oleada de tango o si solo el tango que puede llegar a funcionar en las milongas es el de los 40.


Frente a la gran cantidad de festivales y milongas que existen en Buenos Aires, ¿qué singularidad creen que aporta el Garufa Tango Fest?

La singularidad que le aporta el Garufa Tango Fest frente a la gran cantidad de festivales y milongas que existen en Buenos Aires es justamente la intersección entre las nuevas propuestas contemporáneas de tango y las orquestas más tradicionales que hacen covers más establecidos para la milonga.

Además estamos siempre proponiendo un concepto multisensorial de la experiencia en donde no solo bailemos sino que también aprendamos a escuchar sentados o a mirar o incluso a intervenir en distintas propuestas.

Entonces la relevancia para mí del Garufa Tango Fest es que es un evento multisensorial, una experiencia multisensorial que sigue conectando a las diferentes tribus del ambiente y es multietario.


El festival se define como “una fiesta, un concierto, una milonga y un encuentro”. ¿Cómo dialogan estas dimensiones en la concepción curatorial del evento?

La definición del Garufa Tango Fest como una fiesta o concierto, una milonga y un encuentro parte de la premisa de que los participantes del tango no estamos confinados a una sola área sino que en general estamos siempre interconectados los unos con los otros.

Entonces el espacio que genera el tango puede ser para ir a escuchar música, para ir a bailarla, para ir a encontrarse con amigos, para ir a festejar cosas. Esa es para mí la idea primigenia del espacio social del tango y lo que intentamos en el festival es seguir recreando esa sensación.


Tango contemporáneo y renovación del género

En las últimas décadas el tango ha vivido una notable renovación estética. Cuando hablamos hoy de “tango contemporáneo”, ¿cómo lo definen ustedes y qué rasgos consideran que caracterizan a esta escena en Buenos Aires?

Los rasgos principales para nosotros del tango contemporáneo es la creación de nuevo material, ya sea a nivel bailarinístico o musical, de piezas con un profundo carácter tanguero y aún así con los matices propios de la actualidad desde lo musical y desde lo bailarinístico.

Entonces las nuevas orquestas con sus nuevas composiciones, con sus nuevas creaciones y con el excelente nivel que presentan hoy le dan al tango esta segunda vuelta a mi criterio de edad de oro. Lo mismo con los bailarines.

La nueva camada que surge a partir del 2000 presenta otro tipo de baile, un poco más acorde o más aggiornado a las necesidades emocionales y de movimiento que tienen hoy las personas.


Hoy se habla mucho de la vitalidad creativa del tango contemporáneo, aunque su circulación todavía parece concentrarse en circuitos muy específicos. ¿Creen que estamos frente a un nuevo momento de expansión del género? ¿De qué manera festivales como Garufa pueden contribuir a ampliar ese horizonte?

La misión fundamental del Garufa Tango Fest es poder contribuir a ampliar el horizonte de expansión de las nuevas generaciones de músicos y bailarines. Ese es nuestro leitmotiv porque, como bien decías, todavía el tango es de nicho.

Todavía es un espacio muy chiquito y aún más el tango contemporáneo.Entonces nuestra misión como festival es tratar de devolver estas expresiones que parecen tan particulares y tan de elite, hacerlas un poco más mainstream, si se quiere.


El baile social como práctica cultural

Garufa Tango Fest pone al baile social en el centro de la experiencia. ¿Qué papel cumple hoy la milonga como espacio cultural y comunitario dentro de Buenos Aires?

La milonga en Buenos Aires, en Argentina, hoy por hoy cumple el papel de resignificar y revalorizar el concepto de evento colectivo y popular.

Como todo espacio humano, por supuesto hay distintos grupos y elites, pero aún hoy día la milonga sigue siendo un espacio amigable para que cualquier persona, en cualquier nivel que tenga de tango, pueda pasar un buen momento y consumir un producto cultural de alto nivel.


¿Cómo observan la relación entre músicos, DJs y bailarines en la escena actual? ¿Creen que el festival contribuye a reconstruir ese diálogo?

La relación entre músicos, DJs y bailarines en la escena actual está muchísimo más conectada que hace unos 10 o 15 años atrás. Bueno, la relación entre músicos, DJs y bailarines en la escena actual es un camino que venimos recorriendo ya desde hace un tiempo de conexión y de puntos de encuentro para poder generar juntos el espacio propicio que queremos ofrecer para los distintos miembros de la escena.

El trabajo del Garufa, por supuesto, es seguir reforzando no solo las conexiones o las similitudes entre los distintos miembros, ya sean músicos, DJs o bailarines, sino también poder darle a cada uno el espacio y el reconocimiento necesario para que puedan en sí mismos expresar qué es el tango para ellos y cómo desean compartirlo.


Organizar un festival independiente de tango implica articular artistas, público y financiamiento en un contexto económico complejo. ¿Cuáles han sido los principales desafíos de producción del Garufa Tango Fest este año?

Los desafíos principales de la producción del Garufa de este año fueron definitivamente económicos. Fue difícil encontrar espacios que pudiésemos costear y tenemos como idea principal poder pagarle a los artistas lo que los artistas quieran y no ofrecerles nosotros el budget necesario.

Por suerte tenemos un grupo de sponsors que están siempre dispuestos a ayudarnos, a darnos una mano. Ha sido mucho trabajo, mucho diálogo, pero como todos queremos participar de este proyecto, que si bien necesita generar dinero tiene un propósito mayor y más interesante, que es generar movida de tango, todos los participantes estamos siempre dispuestos a hacer que esto funcione.

Entonces, más allá de los infortunios que estamos viviendo como país bajo esta administración, no importa cuánto aprieten al arte, siempre encontramos la manera de salir adelante.


¿Qué aprendizajes les dejaron las primeras ediciones del festival en términos de organización, programación y relación con el público?

Creo que el aprendizaje más grande que hemos tenido a partir de esta tercera edición es a una clara repartición de tareas dentro del equipo. Somos un equipo de cuatro personas y cuanto más hemos aceitado quién hace cada uno en qué momento, mejor fluye la comunicación y la producción.

Siempre hemos aprendido de festivales anteriores que los festivales de música con sonido se hacen a puertas cerradas y no en espacios abiertos por cuestiones climáticas, y también en esta edición hemos aprendido a confiar, a confiar un poco más en la gente, en el público.

De a poquito nos vamos haciendo conocides y confiamos en que la gente ya se presente sabiendo qué le va a ofrecer el Garufa Tango Fest cuando ofrece sus festivales.


Comunidad y circulación cultural

El festival convoca tanto a público local como internacional. ¿Cómo influye la comunidad global del tango en la identidad del Garufa Tango Fest?

La comunidad global del tango en la identidad del Garufa Tango Fest es una parte fundamental porque el tango le pertenece a la humanidad y este festival le pertenece a todo el mundo.

De hecho, todos los sponsors que tenemos son no argentinos y todos tienen el compromiso, la mayoría de ellos viene al festival, pero además los que no tienen el compromiso de aportar su granito de arena a un proyecto que va más allá de todos nosotros, que es seguir haciendo crecer al tango para que todos en cualquier lugar del mundo podamos disfrutarlo, pero definitivamente es un festival para argentinos y para cualquier persona que esté en Argentina que quiera disfrutarla.


¿Consideran que los festivales de tango cumplen hoy una función diplomática o cultural en la proyección internacional de Buenos Aires?

No sé si me atrevo a decir que tenemos una función diplomática o cultural en la proyección internacional de Buenos Aires porque Buenos Aires es muchas cosas, es la capital número 4 del teatro a nivel mundial. Muchas cosas suceden en esta ciudad.

Definitivamente tenemos la responsabilidad de seguir siendo la meca del tango, el semillero. Esa creo que es la verdadera responsabilidad: seguir mostrándole al mundo que el tango aquí no para y que sigue produciendo siempre cosas nuevas.


¿Qué tipo de comunidad o red cultural se genera alrededor del festival entre artistas, bailarines y productores?

Tenemos distintas redes o pequeñas comunidades que van interconectándose desde el propio metier hasta interdisciplinariamente.

Puedo pensar en Andrés Valenzuela como productor de los Premios Tango Siglo XXI, como un gran, gran colaborador de la interconexión entre los distintos productores, bailarines, coreógrafos, músicos, docentes del tango. Para mí es una pieza fundamental.

También considero que la comunidad de organizadores de milongas está muy conectada cotidianamente con todo lo que va pasando en el ambiente tanguero. Y también los comunicadores, periodistas, escritores, intelectuales del tango no dejan de crear redes para que podamos seguir hablando entre nosotros y compartiendo un poco de qué se trata esto de organizar o producir eventos culturales tangueros.


Dimensión interdisciplinaria del festival

En ediciones anteriores el festival incluyó bodypainting de fileteado, diseño de indumentaria y propuestas gastronómicas. ¿Por qué consideran importante integrar estas disciplinas dentro del evento?

Consideramos importante integrar las distintas disciplinas dentro del evento del tango porque justamente el tango no es una sola cosa. No es solo la música, no es solo la danza, no es solo la poesía.

El tango es un movimiento social y todos dentro de este movimiento social ofrecen su veta artística. Entonces para nosotros es importante poder mostrar todo lo que produce el tango, todas las flores que el tango produce y no solamente las más conocidas.


    Futuro del tango y del festival

    Pensando en el futuro del tango como práctica cultural, ¿cuáles creen que son hoy sus principales desafíos o riesgos: la falta de renovación, la precariedad económica u otros procesos de institucionalización?

    Creo que el mayor desafío o riesgo increíblemente no es ni la precariedad económica ni la falta de renovación. Definitivamente no faltan ideas y el tango está más renovado que nunca. Pero el verdadero desafío es la propuesta de reconexión colectiva en una sociedad tan individualizada y tan encerrada en sí misma y tan narcisista.

    La propuesta que estamos ofreciendo a través del tango es el trabajo en colectivo, que todos hacemos algo juntos aunque no sea perfecto pero lo seguimos haciendo, que no se ve tan maravilloso, que no es para la selfie pero que da algún tipo de retribución emocional y cultural.

    Creo que estamos un poco a contramano de lo que ofrece el mundo, pero bueno, esta es nuestra pequeña pieza de resistencia.


    ¿Cómo imaginan la evolución del Garufa Tango Fest en los próximos años?

    El Garufa Tango Fest tiene en sus bases, vamos a decir, en su manifiesto, por llamar de alguna manera, una progresión que creemos va lenta pero pareja.

    La evolución del Tango Fest es no solo presentar o integrar las nuevas formaciones tangueras o las nuevas propuestas de nuevo, ya sea musical, bailarínística o de expresión, sino también lo que queremos es empezar a federalizar el concepto de tango, que no quede solo en Buenos Aires sino que podamos empezar a traer de todos lados de Argentina las distintas orquestas y los distintos artistas que también están haciendo cosas maravillosas pero que no llegan a Buenos Aires por un problema de distancia y presupuesto.

    Así que ese es nuestro proyecto: a través de distintos fundraisings, de sponsors y de concursos ganados, poder generar esta tercera instancia que es volver a Garuva un evento federal.

    Y quien te dice más adelante, poder hacer el Garufa a nivel internacional, convocando a las orquestas y a los artistas de los distintos lugares y no solamente argentinos. Entonces, un Garufa en Basilea, Suiza, en donde todos los artistas, músicos, bailarines, intérpretes sean suizos.

    Como el tango crece en todos lados, creemos que podemos tener un Garufa en cualquier lugar del mundo.

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